Frase de Contenedor.
La fábrica de sueños cerró por vacaciones. Tanto tiempo trabajando, tantas horas fantaseando… era demasiado evidente que necesitaban un descanso.
Las consecuencias del cierre no tardaron en aparecer. Primero, llegó la monotonía al mundo real, todo era tediosamente igual día tras día. Sentían que les faltaba algo, pero nadie sabía exactamente qué. No podían soñar, no podían ni siquiera imaginar lo que realmente estaba ocurriendo, así que simplemente seguían con sus ahora aburridas vidas.
Mientras tanto, los trabajadores de la fábrica de sueños disfrutaban de sus primeras vacaciones. Eran felices y, a pesar de haber creado esa ilusión miles de veces para otros, nunca supieron lo que se sentía al disfrutarlo en primera persona. Como estaban de vacaciones, se dedicaron a reutilizar los sueños de otras personas y así aparecieron cantantes, médicos, poetas, futbolistas, actores… aunque otros preferían otros sueños como dar la vuelta al mundo, conseguir batir algún récord o cualquier otra cosa que supusiera un reto por pequeño que fuera.
Cuando ya llevaban una semana disfrutando de sus vacaciones, empezaron a darse cuenta de que algo iba mal, la gente ya no era igual. Pensaron en cómo había ocurrido aquello, preguntaban a unos y a otros por qué todo había cambiado y siempre tenían la misma respuesta: “No sé”.
¿Habían acabado con los sueños en tan solo una semana? Ellos nunca creyeron que su trabajo fuera tan importante para el buen funcionamiento de todo. No tardaron en darse cuenta de que la gente ya no soñaba, es decir, ya no era capaz de imaginar que podía haber algo mejor que lo que tenían y, por lo tanto, habían perdido cualquier tipo de motivación. Trabajaban mecánicamente, como por inercia, y no se relacionaban entre ellos. Necesitaban encontrar una solución inmediatamente.
Tras unas horas de reunión, dieron con la solución. El mundo necesitaba soñar, pero ellos no tenían por qué sacrificarse. Era tan obvio lo que había que hacer que, paradójicamente, tardaron en dar con ello. A partir de ese momento se turnarían para coger vacaciones y, como cada uno proyectaba sus propios deseos en los sueños que creaba, había algunas personas que, por ejemplo, soñaban con que llegara el verano mientras otros se divertían en la nieve. Así es cómo, un buen día, apareció la gran variedad de sueños que alimenta nuestras vidas día tras día.

Más historias: http://www.elcuentacuentos.com/

