miércoles, 3 de septiembre de 2008

De vuelta...

Hace más de un año que escribí la última entrada en este blog. Lo hice como un "hasta luego" y, por aquel entonces, no sabía que duraría tanto. Sin embargo, y sin ánimo de ofender a nadie, me alegro de haberme dado este tiempo, realmente lo necesitaba. Mientras estaba en Finlandia necesitaba no pararme demasiado delante del ordenador, necesitaba aprovechar el tiempo al máximo. Es cierto que podría haber hecho bastantes más cosas que las que hice, pero también menos, y la gran experiencia que he vivido no me la quita nadie.

Más de uno (y de dos) se preguntará que por qué no he vuelto a escribir desde que volví, allá por junio... Pues no lo sé, no veía el momento... tal vez necesitara parar mi vida un poco y pensar en todo lo que me ha pasado este año y en lo que me espera aquí otra vez. Puede que ese parón haya durado demasiado, yo qué sé. ¿Será eso que llaman depresión post-erasmus? Eso dicen algunos. El caso es que he pasado nueve meses fuera de mi entorno, y mi entorno ha seguido el mismo tiempo sin mí... eso, inevitablemente, hace que todo cambie un poco. En cierto modo es lógico, aunque estando aquí no lo habría notado tanto, evidentemente.

Me hace gracia imaginar lo que piensan mi familia y mis amigos al oírme hablar tanto de Finlandia... es más, el otro día alguien me dijo que hablaba demasiado del tema. Pero tal vez esa persona no se ha parado a pensar que no le estoy hablando de eso así porque sí, le estoy hablando de lo que he vivido en los últimos meses, sólo que le llama la atención porque la gente de la que hablo y los sitios que menciono no le son familiares. Me niego a creer que no debo hablar del tema, que tengo que evitarlo para que otros no se sientan incómodos. Al contrario, creo que debo compartirlo, aunque aún tenga que controlar un poco el entusiasmo con el que cuento las cosas. Sí, es aburrido escuchar historias en las que no has participado, eso lo sé. No iba yo tan desencaminada cuando decía que íbamos a acabar hablando de este año como nuestros padres/abuelos hacen con sus batallitas de la mili...

Y lo más gracioso de todo es que no es Finlandia, ni Turku... es la gente que he conocido y las cosas que he hecho con ellos. Suena raro al oírlo desde fuera, lo sé, pero unos cuantos formábamos una gran familia (la family...) y gracias a eso hemos aprendido mucho unos de otros. Sé que a muchos de los que veía a menudo en Finlandia probablemente no los volveré a ver, pero también estoy segura al 100% de que a la mayoría de los miembros de esa family sí que lo haré. Y ya no es porque vayamos a hacer una quedada en breves o porque nos visitemos unos a otros por lo que sea... es que hemos pasado tanto tiempo juntos (y no sólo en los viajes, porque realmente pásabamos un montón de horas al día juntos entre comidas, cenas, fiestas, ver pelis, ir de compras, etc.) que ya, quiera o no, forman una parte muy importante de mi vida.

Sensiblerías y reflexiones de madrugada aparte, creo que ya va tocando volver a mi vida de aquí (aunque a clase todavía me queda un mes para hacerlo jeje) y eso incluye cuidar un poco de este blog. Así que por fin haré caso a Carlos y a Cris, que se han pasado todo el año manteniendo vivo este blog firmándome incansablemente (con muy poco éxito hasta ahora, todo hay que decirlo...), pero que, lo crean o no, siempre conseguían sacarme una sonrisa con sus comentarios. Gracias. Y sí, María, tenías razón, creo que Carlos (y Cris, no le quites mérito a mi tocaya) han escrito casi más palabras que yo aquí... pero, de momento, he vuelto. Atenéos a las consecuencias :)